El Grupo de Liturgia prepara y anima las celebraciones litúrgicas de la comunidad (la santa misa, y los distintos actos de piedad). 

Tenemos encuentro presencial cada dos meses, el último sábado. Este es un grupo abierto, así que todos son bienvenidos(as)! Si quieres saber más, escribe a viviana.rodriguez[at]misionfrankfurt.de, o a misionfrankfurt[at]gmail.com, y déjanos tus preguntas o inquietudes; con gusto las resolveremos! 

Dirige: Viviana Rodríguez

Próximos encuentros: 

  • Sábado 27 de enero, a las 19:00 hrs, sala 3
  • Sábado 2 de marzo -todo el día-. Jornada de formación
  • Sábado 4 de mayo – Formación de proclamadores, de las 14:00 a las 17:30 hrs 
  • Sábado 25 de mayo, a las 19:00 hrs, sala 3
  • Sábado 27 de julio, a las 19:00 hrs, sala 3
  • Sábado 28 de septiembre, a las 19:00 hrs, sala 3
  • Sábado 5 de octubre – Formación de proclamadores, de las 14:00 a las 17:30 hrs 
  • Sábado 23 de noviembre, a las 19:00 hrs, sala 3

¿Te gustaría unirte al grupo de lectores y proclamadores de la comunidad? 
¡Inscríbete tocando en este enlace!

TIEMPO ORDINARIO:

El calendario de la Iglesia no se divide en meses y días, sino en tiempos litúrgicos! Cada tiempo se distingue por un color concreto, y está dedicado a contemplar un aspecto concreto de la vida de Jesús, y de la Iglesia misma. Y para vivir plenamente algunos de estos tiempos -por ejemplo el adviento y la cuaresma-, la Iglesia nos pide asumir actitudes concretas de vida. 

«Ordinario» aquí no implica que sea de poco valor, sino que significa sencillamente «tiempo cotidiano». Durante este tiempo contemplamos el diario vivir de Jesús, que se encuentra con nosotros en los momentos sencillos de la vida. Es un tiempo de gracia, en el que el Señor es nuestro compañero continuo y permanente, fiel y sincero, que nos va indicando e iluminando cada paso del camino. 

Este tiempo concluye con la fiesta de Cristo Rey del Universo. Una semana después, iniciará el siguiente año litúrgico, con el tiempo de Adviento. 

ADVIENTO: 

Es el primer tiempo litúrgico del año. Empieza justamente una semana después de la fiesta de Cristo Rey, y termina el día anterior a la fiesta del Nacimiento del Señor (Navidad). 

El adviento es tiempo de preparación gozosa del corazón, para que sea digna morada de Dios, que viene a habitar en nuestro interior más profundo. Esto se ve reflejado en muchos signos: la corona de adviento, con la que vamos marcando el paso de las semanas, y en torno a la cual nos reunimos en familia para contemplar los misterios de la encarnación de Dios.  Así mismo la decoración de la casa, que incluye la elaboración del pesebre, el árbol de navidad, la disposición de luces y adornos propios de la época.  

Sin embargo la preparación principal se debe dar en nuestro interior: hace falta limpiar la casa interior a través del arrepentimiento y la confesión, y adornarla espléndidamente mediante la reconciliación y las obras de misericordia. 

NAVIDAD

Empieza el 24 de diciembre con la misa de la vigilia, y concluye con la fiesta del bautismo del Señor. Durante este tiempo estamos de fiesta, celebrando el misterio de la encarnación de Dios, que se hace hombre naciendo de María Virgen. En el tiempo de Navidad el sacerdote se viste de blanco (color de fiesta), y las celebraciones están marcadas por el canto gozoso del Gloria, que repite precisamente las palabras de los ángeles a los pastorcitos en la noche de navidad: «gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que el Señor ama». Durante este tiempo se celebran varias fiestas grandes de nuestra fe, todas relacionadas con la infancia del Señor: los santos inocentes, la Sagrada Familia, María Madre de Dios, y la Epifanía (=manifestación del Señor), también conocida como fiesta de los Reyes Magos. La Navidad es la segunda fiesta en importancia en la Iglesia, después de la pascua de resurrección. 

CUARESMA: 

Este es un tiempo fuerte en la Iglesia, en el que nos dedicamos a prepararnos adecuadamente para celebrar la pascua de Resurrección. El nombre «cuaresma» nos recuerda el número 40, que es muy simbólico en las Escrituras: 40 días estuvo Moisés en el monte antes de descender con las tablas de la ley, 40 días estuvo Elías en el Horeb conversando con Dios, 40 años anduvo el pueblo de Israel por el desierto, 40 días estuvo Jesús ayunando antes de empezar su ministerio, 40 días estuvo apareciéndose a sus discípulos antes de la ascensión, etc.  En todos estos casos, los protagonistas de la historia estuvieron sosteniendo un encuentro íntimo y directo con Dios. Y para eso es la cuaresma: para apartarnos de lo cotidiano y dar tiempo al encuentro con Dios, privarnos de los placeres habituales en un esfuerzo por dominar nuestros instintos primarios y prepararnos para combatir y vencer las tentaciones, y renunciar a aquello que poseemos y que otros necesitan. Así, mediante las prácticas cuaresmales: oración, ayuno y limosna, nos preparamos para vivir adecuadamente la semana santa, que culmina con la gloriosa pascua. 

El tiempo de cuaresma empieza el miércoles de ceniza, y termina el jueves santo antes de la misa de la última cena del Señor. Durante este tiempo el sacerdote viste de morado, y no se reza ni se canta el Gloria, ni el aleluya.

PASCUA

La palabra pascua significa «paso del Señor», quien con su muerte y resurrección nos lleva de la muerte a la vida eterna. Es el segundo tiempo de fiesta en el año litúrgico, así que el sacerdote vuelve a vestir de blanco. Este tiempo empieza el sábado santo en la noche, con la Solemne Vigilia Pascual -la misa más importante de todo el año!!., que inicia con la bendición del fuego para encender el cirio pascual, prosigue con el pregón pascual, la proclamación de la historia de la salvación y la bendición del agua. En esta misa se vuelven a cantar el gloria y el aleluya.  

El tiempo de pascua dura 50 días, y concluye con la fiesta de Pentecostés, palabra que significa precisamente «50 días después de la pascua». En esta fiesta celebramos la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia. 

Después de Pentecostés siguen tres fiestas grandes en la Iglesia (La Santísima Trinidad, el Corpus Christi, y el Sagrado Corazón de Jesús), que sirven de puente entre la pascua y el siguiente bloque de tiempo ordinario.